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Es posible auto-curarse psicológicamente? tomar el rumbo correcto para dejar de padecer aquella larga cadena de complejos, temores y dolores lacerantes?

Concretamente me refiero a las publicaciones que se pueden adquirir en las librerías. Realmente funcionan? o sólo es un negocio más?

Generalizando (sin pretender abarcar todas las las tribulaciones que aquejan a la psicología de las personas), los problemas que a los que se busca solución en estas publicaciones suelen tener un componente racional y otro irracional y/o inconsciente, donde por lo general el segundo ha tomado el control sobre el primero. Por ejemplo, en muchos casos crónicos los malos hábitos suelen ser justificados racionalmente (bebo todos los días porque según tal publicación el alcohol tiene ciertos beneficios, etc.) En tales casos sospecho que no hay publicación que valga la pena y probablemente el “paciente” (que no se reconoce por tal) requerirá de otras personas para que le abran los ojos, o de un momento (muchas veces trágico) de iluminación.

Para muchas otras personas, sin embargo, la cosa está clara: tienen uno o más problemas que sería bueno o imprescindible resolver, pero no pueden o no encuentran la mejor manera. Lo que se pretende es un equivalente mental a la pastilla que cura el dolor de estómago en cuestión de minutos.

Estas personas por lo general simplemente no hacen nada, o intentan soluciones inmediatas que no resultan (como reemplazar un vicio por otro, o pedir consejos a las amistades.) Un pequeño porcentaje decide buscar ayuda, y como estos asuntos son (en general) más vergonsosos que los males físicos, muchos prefieren la auto-ayuda de los libros y folletines a la de un profesional (además del objetivo problema del costo de las consultas.)

En cuanto a estos libros creo que (en general) dan consejos acertados y diagnósticos bastante certeros, pero por su misma naturaleza escrita sólo logran convencer al lado “racional” del individuo, y le dejan en sus manos la (principal) tarea de dominar su lado “irracional” o “inconsciente”. Es así que el lector queda muy de acuerdo con lo que dice el autor, pero no suele ir más allá. Y es que en prácticamente todos los casos, la “curación” (ya sea mediante el libro o el profesional) toma tiempo y requiere paciencia, mientras que las personas pretenden soluciones inmediatas y de fácil aplicación.

Por qué es tan difícil seguir un tratamiento para un problema mental, en comparación a un tratamiento para una dolencia física? probablemente porque en el segundo caso tenemos un aliado generalmente odiado pero muy útil: el dolor. Si Ud. tiene un dolor que lo aqueja todos los días, entonces es muy probable que Ud. religiosamente siga su tratamiento para paliarlo, y como complemento, sanar. Para los problemas mentales en cambio, el dolor suele tomar formas muy complejas y confundirse con otras sensaciones. El “dolor” que sufre el tímido es pronto justificado como “carácter reservado”. La ansiedad del alcohólico es justificada como válvula de escape para “problemas laborales/familiares”. La dificultad para levantarse todos los días con un objetivo claro se justifica desviando la atención al pasado (ensueños) o a otras nuevas metas irrelevantes pero de más fácil acceso.

Es así que la solución requiere de una aplicación disciplinada, pero la auto-disciplina es saboteada por la propia mente que resiste a este auto-control. Cómo escapar de esto? luce como todo un círculo vicioso!

Según se puede apreciar, mucha gente no escapará jamás de este círculo. Quienes se atrevan tienen básicamente tres opciones: 1) intentar algo radical 2) esperar un evento externo 3) escapar poco a poco. Veamos:

Intentar algo radical se refiere a una acción relativamente extrema que implica un “reinicio total” de la vida. Un ejemplo típico lo constituyen aquellos jóvenes que emigran a un nuevo país en el cual se ven obligados a trabajar sin descanso al punto de no dar tiempo a la mente a manifestarse en toda su antigua y enferma magnitud. Gente ociosa por ejemplo, se torna forzadamente laboriosa y eventualmente adquiere la disciplina que nunca tuvo en su entorno original.

Esperar un evento externo: Un ejemplo clásico lo constituye la llegada de los hijos, los cuales ocupan la mente y condicionan a los padres a un cambio total de actitud ante la vida (la contrapartida negativa es que los padres muchas veces pierden su personalidad y su ideal de éxito se traduce en el del niño, lo cual genera nuevos problemas a este último, pero eso es otro tema.) Esta alternativa es quizá la que “practica” inconscientemente la mayoría de la gente.

Escapar poco a poco: Esto es en resumen lo que recomiendan los libros de auto-ayuda. Si Ud. no tiene disciplina entonces es iluso pensar en que la va a adquirir de la noche a la mañana sólo porque se ha dado cuenta de que la necesita (en otras palabras, es relativamente fácil convencer rápida y meridianamente a su lado “racional”, pero es todo lo contrario con lo que hemos llamado irracional/inconsciente.) Si se parte de esta limitación, la solución propuesta radica en lo que algunos vendedores denominan “convencer por cansancio”: todos los días – la clave está en hacerlo sin interrupción – se atacan muy gradualmente los aspectos negativos que se quieren eliminar de la mente. Si se hiciera de golpe por lo general la reacción del inconsciente es demasiado potente para controlarla y el proceso fracasa. Estos libros proporcionan técnicas muy interesantes para llevar a cabo este proceso pero el lector debe estar prevenido para aceptar que a) no funcionan de la nocha a la mañana sino todo lo contrario, b) habrán algunos retrocesos y fracasos en este largo camino, y c) la mente inconsciente estará al acecho del modo más maquiavélico posible para desanimarlo en su empresa y hacerle arrojar el libro a la basura.

En conclusión, Ud. decide.

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